El Día del Padre

Puestos a elegir entre el Día de la Madre y el Día del Padre, el Día del Padre siempre fue mi favorito. Hombre, la verdad es que el combate lo tenía muy fácil. Para el Día de la Madre, mientras mis compañeras de clase pintaban/escribían/esculpían la tontería que correspondiese a una madre real, la profesora de turno solía decirme: “Tú píntale algo a tu tía/abuela/tía segunda/prima tercera/a la Virgen María que es tu madre del Cielo”. Por lo menos, para el Día del Padre la persona a la que le estaba haciendo o intentando hacer un regalo era mi padre, y sabía que su interés en mi chapuza iba a ser real.

Tan real que cuando recogí las cosas de su despacho encontré una piedra pisapapeles que le regalé por el día del padre cuando tenía unos ocho años. Ya sabéis, la típica manualidad tonta: coges una piedra de jardín, la limpias bien, le pintas algo encima, la barnizas… et voilà! ¡Ya tienes un pisapapeles! Yo le había pintado un caracol (básicamente, lo único decente que sabía dibujar con ocho años, creedme) y allí estaba, una pila de años después, en su escritorio, con la pintura desconchada, pero aún se podía apreciar que esa cosa rara  pintada en una piedra pretendía ser un caracol. Nunca pensé que mi padre valorara tanto un regalo mío.

Regalar tonterías por el Día del Padre fue algo que siempre me gustó. Supongo que para desquitarme de todos los regalos del Día de la Madre que no tuvieron destinatario. Y que yo siempre fui muy cursi, y regalar fotos con pies de páginas llenos de lloreras y poemas lacrimógenos pues ha sido uno de mis puntos fuertes. Ahora los leo y me río mucho.

A mi padre le daba igual. Una de las mejores cosas de tener padres es que te quieren porque existes. Te basta con ser. No hace falta que hagas nada, no hace falta que seas especialmente buena persona, especialmente brillante, especialmente graciosa o lo que quiera que especialmente seas. Ellos te querrían igual. Aunque metieras la pata. El resto de personas de este planeta te quieren por algo: ya sea porque eres rubia y alta, porque eres muy inteligente, porque te portas bien con ellos o porque eres el alma de la fiesta. El amor incondicional se acaba con tu padre y con tu madre. El resto, una vez que dejes de ser como a ellos les gusta, te van a dejar de querer. Esa es para mí la tensión de no tener padres. Siempre tienes que esforzarte por mantener el cariño de la gente, porque sabes que no te basta con ser, siempre tienes que ser de alguna forma. Esto es lo peor; esto y verles no viéndoles en todos los lugares y momentos de tu vida donde deberían estar.

Sé que esta es una visión un poco triste y muy subjetiva. Es más, puede que no sea cierta. Pero es lo que pienso a veces. Echo de menos esa seguridad de sentirme querida pase lo que pase, haga lo que haga; la incondicionalidad del amor de un padre que no se cambia por nada. Sé que hay padres que no son así, y yo tuve suerte con el mío.

Feliz Día del Padre, papá, sigues siendo el mejor.

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Acerca de Galleta

Sí, soy una galleta. Una galleta que es una filóloga hispánica reciente y a la que le gusta leer, mirar las estrellas y escribir por encima de cualquier cosa. ¡Ah, y el chocolate!
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2 respuestas a El Día del Padre

  1. Enric dijo:

    Muy bonito, te lo dice un padre, de una niña de casi 8 años, con las muñecas cargadas de pulseras de goma.

  2. ununcuadio dijo:

    Pues… me has pillado en varios momentos. Se puede decir que mi vida es al revés que la tuya, y no puedo quejarme porque al menos tengo madre. Pero lo cierto es que es leerte y entrarme una envidia cochina que ni te la imaginas. Sorry, como bien has dicho en el texto, mi amor no es incondicional y te envidio muchas veces 😉 esta ha sido una de las cosas que más me han impresionado de lo que has escrito: que reconozcas tan sincera y públicamente cómo te sientes por no tener a tus padres. Mi reacción es un gluups.
    Me he reído mucho con la piedra pisapapeles de 2º de Primaria xDDD mi padre aún guarda la suya, y sentí algo parecido a lo que pudieras sentir tú cuando lo averigüé (¿de verdad algo de mí le importaba o le había importado?). En la mía hay o pretendía haber un malabarista o algo del circo. Ya sabes: siempre he sido de espíritu sencillo y esas cosas xDDD
    Pero puestos a elegir, creo que me quedo con el día del padre, que al menos tiene un San José que lo sostenga. El de la madre está puesto en una fecha flojísima y aunque adore a mi madre siempre se me olvida 😛

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