Cuentos, muchos cuentos

Esta tarde hemos asistido en la Universidad a un coloquio con un autor actual, Gustavo Martín Garzo. Ha sido una experiencia muy bonita que yo he disfrutado mucho, pese a que a mí normalmente este tipo de eventos no me entusiasman demasiado (Es patético triste ver a profesores dando jabón alabando a autores que en el fondo no lo merecen tanto). En este caso, tras los elogios desmedidos un poco exagerados a la obra del autor, Martín Garzo, más que de sus libros, nos ha hablado de los cuentos de hadas en general y de la importancia que tienen en el crecimiento de los niños (lo cual dice mucho de él, ya que no va por ahí dándose autobombo).

Las ideas de Martín Garzo sobre los cuentos de hadas, que van en la linea de lo expresado por Bruno Bettelheim en su obra Psicoanálisis de los cuentos de hadas, nos abren los ojos al descubrimiento de que todos los niños, por queridos que sean, se enfrentan, por ejemplo, a la situación del Patito Feo y temen ser abandonados por no ser lo que sus padres esperaban de ellos; a la certeza de que, con La Bella Durmiente, se les revela a los niños la verdad esencial del ser humano: al nacer, entre los dones de la vida, recibimos también la maldición de la muerte; y a la comprensión de que, con el vestido de La Cenicienta, encaramos el problema de aparecer ante los demás como realmente somos. De esta manera, el niño (y el adulto) contempla en los cuentos su propia vida. Como decía Chesterton “Los cuentos de hadas son la verdadera literatura realista”. “En los cuentos está todo” afirma Martín Garzo. Pero no sólo él. Lérmontov también defendía la poeticidad de los cuentos populares.

Respecto a las versiones de los cuentos, Martín Garzo no se posiciona diametralmente en contra de Walt Disney, pero sí que admite que algunas versiones de los cuentos (las que no traicionan su esencia) son mejores que otras. Por ejemplo, en la versión de La Cenicienta de los hermanos Grimm (en la que las hermanastras se mutilaban los pies para intentar ponerse el zapato) es un árbol crecido sobre la tumba de la madre el que da a Cenicienta el vestido que le permite mostrarse a los demás tal y como es; es decir, ir al baile. ¿No es más hermoso esto que lo que figura en otras versiones?

Los cuentos tienen un valor simbólico muy grande. La Bella Durmiente es también la vida dormida que tenemos en nuestro interior, el mundo de los sueños que esperamos que se haga realidad, etc. El cuento es complejo porque el niño es complejo. El protagonista, como el niño, pasa maravillosas aventuras pero regresa siempre al hogar, aunque ya cambiado, enriquecido y capaz de unirse a su comunidad y aportar algo en ella. Los cuentos muchas veces relatan historias truculentas, no se limitan a decir “¡qué bonito es todo!”. Martín Garzo nos advierte de que hay que diferenciar las historias ejemplares (los cuentos con moraleja, o la traición que Perrault hizo a los cuentos clásicos) de los verdaderos cuentos. En estos últimos hay emociones fuertes porque el niño es un ser pasional lleno de impulsos destructivos y las necesita para canalizar esos impulsos. Tienen que verse reflejados en lo que leen, porque si ven tan sólo niños buenos en las historias pensarán que ellos son los monstruos, porque tienen celos y ambiciones dentro de sí.

Pese a esto, Martín Garzo defiende la llamada “Teoría del final feliz”. El cuento tiene que tener un final feliz para transmitir al niño la esperanza de que, a pesar de todos los pesares, si es valiente, generoso y heroico, será recompensado y todo acabará bien. Los cuentos tienen ese poder de ayudar a enfrentarse a la angustia porque ayudan a reelaborar las experiencias más duras y hacen a los niños más razonables y cuerdos a través de fantasías y locuras, aunque parezca paradójico.

Por todo esto, para Martín Garzo es esencial, casi una obligación, que los padres cuenten cuentos a los niños antes de ir a dormir para prepararlos para ese momento traumático en el que los van a dejar solos. Hay muchos padres que sólo les cuentan a sus hijos cuentos edulcorados para que no tengan miedo; sin embargo, como dice Martín Garzo (apoyado en esto por Bruno Bettelheim y Rodari), el miedo está dentro de los niños y los cuentos le dan la forma para expresarlo. Y no sólo eso, le representan el dragón (su miedo), sí, pero le dan también al caballero para enfrentarse a él (el medio para vencerlo). De la misma forma, es absurdo privar al niño de los cuentos con violencia, ya que la violencia es algo intrínseco en él, y necesitan canalizarla y expresarla de alguna forma.

Sobre su obra La Princesa Manca Martín Garzo nos explicó que la mutilación de los protagonistas de los cuentos tiene que ver con la naturaleza incompleta del ser humano a quien siempre le falta algo. La vida es una sucesión de pérdidas, y eso lo reflejan los protagonistas de sus obras y de los cuentos clásicos. En La Princesa Manca  Martín Garzo rinde homenaje a Las mil y una noches, porque ninguna vida cabe en una sola historia (en consonancia con lo que se dice en uno de aquellos cuentos “La verdad no cabe en un solo sueño”) y todas las historias hablan de nuestra verdad. Para Martín Garzo los libros son como la partitura de un músico, en manos de diferentes intérpretes sonará distinto, y eso está estrechamente unido con la historia de cada uno.

Para Martín Garzo la literatura no es un hábito, sino una pasión y sólo se puede transmitir con entusiasmo. Si los alumnos ven a su profesor entusiasmado con un libro puede que se pregunten qué le pasó al leerlo y qué les puede pasar a ellos si también lo leen. Él afirma que de la literatura y la poesía no se puede escapar, porque están en la vida y tienen que ver con los momentos intensos de la vida. Por tanto, aunque no leas, te las vas a encontrar. Tener una vida vulgar es la única forma de escapar a la literatura. Un escritor utiliza esos momentos singulares al escribir su obra y uno puede hacerlos suyos al leerlos. Esa es la magia de las letras.

El autor dijo muchas cosas más en el encuentro, pero yo he recogido unas pocas ideas. Sobre la importancia de los cuentos, sólo cabe recordar una curiosa anécdota que dice así: Un día, una madre angustiada le preguntó a Albert Einstein qué debía hacer para que su hijo mejorar sus facultades intelectuales. Él le respondió: “Leále cuentos.” “¿Y qué le leo después?” “Más cuentos” “¿Y después de eso?”, insistió la madre. “Aún más cuentos”, afirmó Einstein.

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Acerca de Galleta

Sí, soy una galleta. Una galleta que es una filóloga hispánica reciente y a la que le gusta leer, mirar las estrellas y escribir por encima de cualquier cosa. ¡Ah, y el chocolate!
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2 respuestas a Cuentos, muchos cuentos

  1. Margarita dijo:

    “la literatura trae cosas de los sueños al mundo real”

  2. Urian dijo:

    Otra frase de esas que no significan nada…

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