Martín Fierro, de José Hernandez

¡Hola a todos! Sé que hace siglos que prometí esta entrada, pero no he tenido mucho tiempo. En fin, pasemos al tema.

José Hernandez (1834-1886) fue un escritor, militar y político argentino autodidacta cuyas obras más importantes fueron El gaucho Martín Fierro (1872) y La vuelta de Martín Fierro (1879). Para entender la importancia de estas obras, hay que tener presente el marco socio-político de Argentina en esos años.

Después de la dictadura de Rosas, la prioridad de los siguientes gobiernos argentinos fue lo que llamaron “la Conquista del Desierto” que, en realidad, ni era desierto, ni había por qué conquistarlo. Lo que llamaban eufemísticamente “desierto” no era otra cosa que la Pampa, habitada por gauchos e indios. Los gauchos eran ganaderos que vivían sumergidos en la naturaleza de la Pampa, y eran unas figuras peculiares y algo salvajes. El propósito principal de la Conquista del Desierto era expulsar a los indios del territorio argentino, pero como para los políticos de mentalidad neoclásica de la época, sedientos de civilización, el gaucho venía a ser tan salvaje como los indios, idearon una estratagema perfecta para matar dos pájaros de un tiro: reclutar a la fuerza a los gauchos y enviarlos a la frontera a luchar contra los indios en condiciones insalubres y a veces infrahumanas. Allí enviaban también a los maleantes, de manera que los fortines se convirtieron en cárceles gigantes.  Sarmiento, presidente de Argentina entre 1868 y 1874, llegó a escribir: “No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos”

José Hernandez, en su etapa de militar, estuvo al frente de uno de estos fortines y conoció de primera mano la situación de los gauchos. No dudó en denunciarla varias veces, e incluso se levantó contra el gobierno central y tuvo que ir al exilio. Allí fue donde escribió El gaucho Martín Fierro, un canto a la vida de los gauchos, en el que el gaucho se expresa por primera vez libremente en primera persona en su propio lenguaje  y relata sus sufrimientos.

El libro tuvo tantísima fortuna que los gauchos mismos lo cantaban de memoria en las pulperías (establecimientos de abastecimiento básico y a la vez tabernas donde solían reunirse), y posteriormente José Hernandez llegó a ser conocido como “el senador Martín Fierro”. Escribió después una segunda parte, La vuelta de Martín Fierro, algo menos revolucionario y más conformista, pero literariamente más perfecta.

En el libro, Martín Fierro nos canta su vida, una vida llena de sufrimientos, en la que se le ha obligado a abandonar a su mujer y a sus hijos, a luchar por causas ajenas y a vivir como un marginado.

“Y sepan cuantos escuchan / de mis penas el relato, / que nunca peleo ni mato / sinó por necesidá, / y que a tanta adversidá / sólo me arrojó el mal trato. // Y atiendan la relación / que hace un gaucho perseguido, / que padre y marido ha sido / empeñoso y diligente, / y sin embargo la gente / lo tiene por un bandido”

Es llamativa, además, la comprensión que tiene el gaucho para con las mujeres. Por ejemplo, cuando se entera de que tras su ausencia, su mujer se ha ido con otro, canta:

“¿Qué más iba a hacer la pobre / para no morirse de hambre?”

Sobre su estancia en la frontera, opina:

“El gaucho no es argentino, /  sino pa hacerlo matar.”

Además, en la obra se defiende la integración de los negros dentro de la nación Argentina:

“Bajo la frente más negra, / hay pensamiento y hay vida. / La gente escuche tranquila. / No me haga ningún reproche: / también es negra la noche, / y tiene estrellas que brillan.”

Hay, como vemos, descripciones e imágenes de un profundo lirismo y de gran colorido. Tiene, además, momentos de gran ternura, como el reencuentro de Martín Fierro con sus hijos y los consejos que les da;  la muerte de Cruz, el amigo de Martín Fierro; cuando en tierra de indios defiende a una mujer blanca y la ayuda a escapar, después que un indio matara a su hijo, etc.

Al cabo del tiempo, este libro logró convertir a un marginado social en paradigma de la esencia argentina y lo elevó al estatus de héroe literario. Como anécdota, se llegó a escribir un libro llamado El Evangelio según San Fierro, de Francisco H. Orellano, en el que se relata el contenido del Evangelio de San Juan, pero en lenguaje gaucho. Para muestra, un botón:

Sigún Juan Evangelista,
hubo casorio en Caná
y en es´oportunidá,
allí se habían dao cita
Jesús con su madrecita
y los suyos en verdá.

En lo mejor de la fiesta,
llegó a faltar el ‘carlón’; 
no fue chico el apurón
de los novios, por supuesto,
y ansí María, viendo esto,
dijo a su hijo en la ocasión:

“No tienen más vino, mi´hijo,
el tinto se ha terminao…”
Y Cristo dijo extrañao,
sin que lo oyeran los otros,
“¿Qué nos importa a nosotros
si mi hora aún no ha llegao?”

“Cualquier cosa qu´el nos diga
-dijo María- hagalán…”
Había allí en el zaguán
seis virques o botijones,
pa las purificaciones
de los judíos, sabrán.

“Llenen los cántaros de agua”
a los mozos ordenó
y al prencipal le mandó:
“lleven que pruebe el moscato
al maestre de inmediato.”

Y este al probarlo gritó:
“Todos sirven al comienzo
el vino fino y, después
que han chupado bien el jerez,
sirven del más ordinario,
mas vos has hecho al contrario”
le dijo al novio esa vez.

Ansí, amigasos, con este
milagrito flor y flor
comenzó nuestro Señor
su pública trayectoria
y manifestó su gloria
en Caná y derredor.

Cristo hizo al revés de muchos
“fraccionadores” tal vez, 
que con gran desfachatez
sacan tinto del tanino
y en agua cambian el vino
y de un litro sacan tres.

Ahora, vosotros decidís si vale la pena leerlo. Yo creo que sí.

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Acerca de Galleta

Sí, soy una galleta. Una galleta que es una filóloga hispánica reciente y a la que le gusta leer, mirar las estrellas y escribir por encima de cualquier cosa. ¡Ah, y el chocolate!
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5 respuestas a Martín Fierro, de José Hernandez

  1. Leti dijo:

    Muchas gracias por situarnos en el contexto del libro… Me ha encantado conocer toda la historia de la “conquista del Desierto”, aunque no sea bonita. En cuanto al libro, a pesar de todo su lirismo y todo, no creo que me lo lea. No me importa leer un poemario, o una novela: pero una historia toda ella en verso, me resulta agotadora. Igual que el Cantar de Mio Cid o Romeo y Julieta. De todas maneras, como me has puesto los dientes largos, cuanto esté un poco más descansada igual le echo un ojo.

  2. Galleta dijo:

    Oh… Muchísimas gracias Leti por tu comentario. Lo esperaba como agua de mayo.
    n.n

  3. ununcuadio dijo:

    ¡Araceli! El otro día en el taller de Hablar en público, nos tocaba hablar de uno de nuestros libros favoritos, y un argentino nos habló de Martín Fierro, y yo venga a dar vueltas de qué me sonaba, y me ha encantado recordar que fue aquí y releer esta entrada con la emoción que supo contagiarnos el gaucho-argentino del taller 🙂

  4. Tamara D. dijo:

    Muuy Buenoo jajaja 🙂

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