Sin rumbo, de Eugenio Cambaceres

Sin rumbo, es la tercera novela -de las cuatro que escribió- de Eugenio Cambaceres (Buenos Aires, 1843- París, 1888) un escritor, político y dandy del siglo XIX. La novela  se considera naturalista por la pintura desgarradora que hace de los instintos, el hastío y el vacío existencial que puede llegar a dominar a los seres humanos.

Es una novela corta, fácil de leer, pero sumamente desagradable. No por las descripciones en sí, sino por lo que hay detrás. Toda la novela es una denuncia del pesimismo y el horror de vivir al que han llevado las filosofías nihilistas y decadentistas finiseculares, incidiendo especialmente en la filosofía destructora de Schopenhauer. Por esto, llama a estos filósofos “los grandes demoledores humanos”.

Y es que, la influencia de Schopenhauer en la vida del protagonista -y en la del propio Cambaceres,  hasta que encuentra la estabilidad con Luisa Bacichi, el amor de su vida- es manifiesta. De hecho, en su opinión sobre las mujeres y la exaltación de la poligamia que hace en la obra, están muy presentes los ecos del ensayo de Schopenhauer Sobre las mujeres (Francia, 1880). Esto es llamativo, porque parece escribe la obra para condenar precisamente todo eso que le había influido antes, usando un hábil juego de dos voces narrativas: la del protagonista, desesperada; y la del narrador-autor que juzga las causas de esa desesperanza. Introduce también elementos biográficos, como su lío de faldas con una cantante de ópera (un escándalo en la época) y la muerte de su única hija. Hemos de tener en cuenta que escribe esta novela desde la estabilidad, cuando su vida ya está emocionalmente encauzada, al menos.

Esta novela te hace reflexionar sobre la influencia y la responsabilidad que tienen los filósofos e intelectuales sobre la vida de las personas. Es decir, una simple teoría filosófica puede llevar al pesimismo más absoluto a una generación entera porque está en la forma mentis de la época. Así como Descartes condujo inevitablemente al relativismo (por el que aún seguimos influenciados, aunque sólo un 5% de la población haya leído a Descartes), Nietsche y Schopenhauer llevaron al nihilismo, y Sartre al existencialismo. Y vuelvo a repetir, casi nadie a leído a ninguno de ellos, pero es algo que “está en el ambiente”. Por lo tanto, es muy grande la responsabilidad que tienen con la sociedad y su evolución, como bien vio Platón. Y esto es algo que se refleja muy bien en la novela.

Para mí, ésta es una novela interesante, aunque no sea de mis favoritas, ya no sólo por los cuadros costumbristas o como muestra de la técnica naturalista, sino también porque hace reflexionar, no te deja indiferente. Eso sí, no sería una de mis prioridades de lectura, ni tampoco una lectura de recreo; pero si tenéis interés o curiosidad por ver las consecuencias de determinada filosofía en una época, ésta es vuestra novela.

Dejando a un lado la novela, su pesimismo vital y sus escarceos amorosos, creo que Cambaceres hizo cosas dignas de “un tío grande”, como diría mi padre. En 1874, cuando resulta elegido para el Congreso Nacional, en un discurso denuncia los fraudes electorales en los que ha incurrido su propio partido y pide la anulación de las elecciones. ¡Toma ya! Ojalá tuviéramos ahora políticos así. ¿Veis como era un tío grande?

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Acerca de Galleta

Sí, soy una galleta. Una galleta que es una filóloga hispánica reciente y a la que le gusta leer, mirar las estrellas y escribir por encima de cualquier cosa. ¡Ah, y el chocolate!
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6 respuestas a Sin rumbo, de Eugenio Cambaceres

  1. Leti dijo:

    Entonces, los políticos no pueden ser poetas pero sí escritores “normales”, ¿no?

    Es verdad que una sola persona puede influir mucho, pero depende del mensaje. Una ideología que permite que cosas que antes no estaban bien ahora parezcan estarlo, puede ser muy atractiva para mucha gente. O puede convenir a cierto colectivo de personas. Al fin y al cabo, estas filosofías acaban promoviendo una vida más instintiva, menos racional… y menos esforzada, al fin y al cabo.

    • Galleta dijo:

      Bueno, depende de qué tipo de novela escriban… Hay que tener en cuenta que la novela naturalista es, generalmente, una novela con mucho contenido político, n.n

      ¡Gracias por comentar!!

      • Leti dijo:

        O sea, que los políticos sólo pueden escribir libros de contenido político… ¡Qué pobres! Los biólogos no seríamos capaces de pasar del “paper” o El origen de las especies con un poco de suerte… Sólo los filólogos seríais capaces de escribir literatura…

  2. Dolores dijo:

    Me parece muy interesante lo que dices de la influencia de la filosofía… Tengo que pensarlo despacio porque me has dado muchas ideas…
    En otro nivel, también me ha gustado lo de era un tío grande porque recuerdo a tu padre diciéndolo, bueno, más bien, a ti hablando con él de política…

  3. David dijo:

    ¿Te has quedado tan a gusto después de decir todas estas sandeces, coreada por una tropa de Briseidas, que ya no lees más?

    • Galleta dijo:

      La verdad es que estoy pendiente de hacer un comentario sobre Martín Fierro, de José Hernández. Lo tendré en un par de días. ¡Todo te parecen sandeces, chico!

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