Ahora ya ni eso

Cada vez que “leo” (si se le puede llamar leer) una de esas revistas dirigidas a las mujeres, me hierve la sangre. ¿Cómo es posible que haya mujeres que compren tales insultos a la inteligencia femenina? Para esas revistas, las mujeres no somos más que unos seres que debemos pintarnos, adelgazar, vestir a la moda, conquistar a los hombres o retenerlos como si fuésemos una especie de vampiresas amorosas, practicar algún deporte ligero y preferiblemente oriental, ir a la peluquería y al spa, y leer la pequeña lista de libros que “desinteresadamente” proponen.
¿Para esto han luchado por el sufragio femenino tantas y tantas mujeres antes que nosotras? ¿Para esto han tenido que pelear por poder ir a la Universidad? ¿Para esto se han enfrentado con sus familias para poder vivir sin depender de un hombre, para poder vestir como quisieran, para poder hacer lo que querían? Realmente, creo que es una vergüenza para las mujeres que existan revistas así; y el problema es que esto se extiende de generación en generación. Las niñas juegan a pintarse y quieren ser modelos y sólo se preocupan por gustarles a los chicos. ¿Estamos creando otra generación de mujeres florero? Porque eso es lo que serán muchas de ellas… Y lo que muchas mujeres ya son, aunque trabajen y sean económicamente independientes. ¿Y por qué? Pues porque en su cerebro no tienen nada. Al menos las mujeres de antes, no estudiaban porque no podían, no porque no quisieran hacerlo, y siempre conservaron la sabiduría popular. Ahora ya ni eso.
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Acerca de Galleta

Sí, soy una galleta. Una galleta que es una filóloga hispánica reciente y a la que le gusta leer, mirar las estrellas y escribir por encima de cualquier cosa. ¡Ah, y el chocolate!
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3 respuestas a Ahora ya ni eso

  1. María dijo:

    Totalmente de acuerdo. Odio a las mujeres florero. Iba a decir que parece mentira que existan en pleno siglo XXI, pero de repente me ha surgido la idea opuesta. Pienso que todo esto es producto del capitalismo y de la modernidad: Adelgaza, maquíllate, ve bien peinada, cómprate vestidos bonitos y de vez en cuando lee algún bestseller. Al fin y al cabo, aquí estamos nosotras que a toda la feminidad y belleza le añadimos lo más importante, la inteligencia.

  2. Pilar dijo:

    Estoy completamente de acuerdo. Pero esto que señalas, en mi opinión, no es lo único que pone en cuestión la iguaitaria posición de la mujer respecto del hombre; sino que también contribuyen a este efecto adverso las cláususulas convencionales que imponen un portentaje mínimo de contratación laboral de la mujer, la obligada paridad en el Congreso, y la exacerbada protección de la mujer en la Ley de Medidas de Protección Integral Contra la Violencia de Género. En mi opinión, tantas medidas taaan protectoras lo que consiguen en definitiva es un efecto retroactivo hacia la mujer: tantas distinciones le provocan un mayor perjuicio y generan una mayor alarma social de las diferencias. Esto, por su importancia a nivel estatal, y dado que nos incumbe a todos, me parece que tiene que ser modificado.

  3. David dijo:

    El martirio moderno consiste en encadenarse para poder quejarse de no ser libre. Tenéis lo que habéis buscado, y no os imaginais lo que el feminismo moderno os está guardando. Si no hubierais puesto vuestra fe en un dogma que exalta la superioridad del harén, vuestra individualidad habría quedado intacta… Ahora pasemos a la literatura.

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